En el siglo XVII, este lugar albergaba el segundo convento de monjas cloisteradas de Cuba: el Convento de Santa Catalina de Siena. Con el tiempo, a medida que se construían edificios más altos a su alrededor, el tranquilo santuario de las monjas se sentía cada vez más encerrado.
Finalmente, vendieron la propiedad a la Compañía de Casas, que convirtió el convento en almacenes.
Años después, la estructura cayó en deterioro y fue finalmente demolida.
1923
En 1923, la firma estadounidense Purdy and Henderson —renombrada por proyectos emblemáticos como el Capitolio, la Lonja del Comercio, la Gran Escalinata de la Universidad de La Habana y los Hoteles Nacional y Plaza— comenzó la construcción de una nueva joya arquitectónica: el Edificio Metropolitano.
1925
Completado e inaugurado en 1925, se convirtió rápidamente en un símbolo del espíritu moderno de La Habana.
Con los años, albergó la Compañía General Eléctrica de Cuba, la Compañía Nacional de Seguros, la Western Union Telegraph Company e incluso la oficina de correos de la ciudad.
Después de 1959
Tras el triunfo de la Revolución, el edificio fue renombrado “Frank País”, en honor al héroe de la Generación del Centenario.
Sin embargo, en el corazón del pueblo, continuó siendo cariñosamente conocido como “La Metropolitana”.
En décadas posteriores, cumplió diversos fines cívicos: oficinas de la Dirección Municipal de Educación de La Habana Vieja, el Registro Civil, la oficina de correos e incluso aulas para HABAGUANEX y espacio de almacén.
2018
En 2018, bajo la supervisión de la Oficina del Historiador de la Ciudad, comenzó un nuevo capítulo. La propiedad fue restaurada y reimaginada con cariño, transformando el icónico edificio en lo que es hoy: el Domina Metropolis hotel, un lugar donde la historia habanera y la elegancia contemporánea se encuentran en perfecta armonía.